Puzzle

Basado en la evidencia

Introducción

En la sociedad del datismo (Innerarity, 2021) se ha puesto de moda todo lo que esté “basado en la evidencia”, convirtiéndose esta coletilla en un argumento en sí mismo. Como está basado en la evidencia, no hace falta explicar nada más.

En el caso de la investigación es más sangrante: si hay una investigación basada en la evidencia… en qué se basan las otras investigaciones… ¿en el aire? 

Mi postura es que la investigación basada en la evidencia no es siquiera la investigación cuantitativa y experimental o cuasi experimental, con la que comparte la perspectiva empirista de investigación y generación de conocimiento. La investigación basada en la evidencia es el paraguas en el que se recogen toda la cantidad de metaanálisis y revisiones sistemáticas que se están generando actualmente y que como metodología no dejan de ser controvertidos [1] [2]. 

Por lo tanto, no es más que la misma perspectiva cuantitativa y experimental de siempre. No es más que esto… con una buena campaña de marketing, eso sí, el añadido de “la evidencia”, reconozcámoslo, es pegadizo. 

Da igual que desde el punto de visto científico y riguroso sea más que cuestionable en educación, como ciencia social, hablar de evidencias. Pero a nivel mediático, a nivel de difusión, esto da igual.

Más allá de la idoneidad epistemológica no sólo de la investigación basada en la evidencia, sino de la metodología experimental o cuasi experimental en educación que, recordemos es ciencia social, cuestión de la que ya hablé en otro post. Me preocupa en esta ocasión algunas de las implicaciones que el frenesí de metaanálisis esta produciendo.

El discurso, como decimos es pegadizo por simple: hállese todo lo que se sabe del tema, combínese y analícese. Pues el conocimiento, se entiende, es la suma de pequeñas porciones de conocimiento que, si se juntan como un puzzle, nos dan el conocimiento global. Esta idea, pegadiza, insisto – y conductista, conductista a más no poder-, el único problema que tiene es que es de un reduccionista sobre lo que el conocimiento es, que raya en la caricatura.  Sin embargo, es la que dicta las políticas y los discursos pues, como decíamos, la cultura del datismo, necesita datos y qué mejores datos, que aquellos que vienen con el “aval científico”. Aquellos datos, basados en la evidencia.

La educación basada en la evidencia

La educación basada en la evidencia dice: 

“la práctica educativa basada en la evidencia lo que busca es fundamentar las decisiones que se toman en el ámbito educativo de una manera científica”

Porque claro, todos sabemos que la manera científica es sólo una: la experimental.

Los profesores deberían exigir que las metodologías que utilizan sean de uso generalizado una vez hayan superado con éxito una estricta fase experimental. Sin embargo, pocos hemos oído hablar de la expresión educación basada en la evidencia. O, lo que es lo mismo, la práctica docente basada en las mejores pruebas disponibles.”

https://epce.blogs.uoc.edu/es/por-educacion-basada-evidencia/

Más claro aún, sin pelos en la lengua, si no es metodología experimental… no es ciencia, no son “las mejores pruebas disponibles”.

analizado los planes de educación de las escuelas de magisterio, con la conclusión de que la formación en investigación y estadística que se da a los futuros maestros “es muy deficiente”. Un primer paso, en su opinión, sería enseñarles a diferenciar un estudio riguroso de otro malo, a buscar fuentes fiables y a leer datos como “método de prevención” que ayude a “no creerse cualquier cosa que les vendan”.

https://eldiariodelaeducacion.com/2018/06/13/educacion-basada-en-la-evidencia-que-pedagogias-han-probado-que-funcionan/

No deja de ser curioso, en primer lugar, el vínculo entre investigación y estadísticas (¿no existen otras formas de investigación?) cuando lo que realmente escasea en los planes de estudio son las asignaturas que tratan sobre investigación cualitativa. Siendo además muy frecuente que las asignaturas sobre Métodos de investigación sean sólo “sobre unos métodos de investigación”: los cuantitativos (Fernández Navas et al, 2020; Fernández Navas et al 2021). 

La fiebre de los metaanálisis llega hasta extremos en los que no se respetan ni los propios preceptos estadísticos. Leo: 

Algo similar lleva a cabo What Works Clearinghouse en EE UU. “Se podrían traducir las revisiones que hacen otros países sobre lo que funciona, en un lenguaje ameno. Los profesores no tienen tiempo de más y así podrían ver, por ejemplo, qué funciona mejor para aprender a sumar”.

https://eldiariodelaeducacion.com/2018/06/13/educacion-basada-en-la-evidencia-que-pedagogias-han-probado-que-funcionan/

Y me pregunto: ¿Estadísticamente no influye la población? ¿No debería para tener validez estadística probarse primero en población española?

En definitiva, reduccionista, muy reduccionista -y peligrosa, muy peligrosa- la forma de tomar decisiones que se plantea desde la “educación basada en la evidencia” y de la que también se hace eco Innerarity (2021):

Mi hipótesis es que el dataísmo, es decir, la creencia de que la cuantificación produce la verdad, privilegia una falsa idea de la objetividad y proporciona una certidumbre engañosa que impide un conocimiento cabal de la realidad, sobre el que deberían adoptarse las correspondientes decisiones. 

Innerarity (2021)

La promesa de que hay un conocimiento único y verdadero que, como en expediente X, “está ahí fuera” y que hay que alcanzar para orientar todas las decisiones. Nos aleja de una realizad tozuda: que la educación es un escenario complejísimo, donde el control de variables y las asociaciones causales, raras veces resultan absolutas. Que, en definitiva, el conocimiento educativo siempre depende del contexto. Lo que se conoce como conocimiento situado (Flyvberg, 2006).

Esto lejos de ser un “demenos” representa la enorme dificulta de la educación como campo de estudio: ojalá fuera tan fácil como controlar variables en un laboratorio. Por desgracia, donde un químico tiene 40 variables, nosotros tenemos 40.000 y es por eso, que como científicos es mucho más difícil serlo en ciencia social -aunque de menos prestigio- y es por eso, que como métodos de investigación, poca validez, las investigaciones meramente experimentales en educación.

Referencias bibliográficas

Fernández-Navas, M., Alcaraz-Salarirche, N., Pérez-Granados, L., & Postigo-Fuentes, A. (2020). Is Qualitative Research in Education Being Lost in Spain? Analysis and Reflections on the Problems Arising from Generating Knowledge Hegemonically. The Qualitative Report, 25(6), 1555-1578. https://doi.org/10.46743/2160-3715/2020.4374

Fernández-Navas, M., Alcaraz-Salarirche, N. y Pérez-Granados, L. (2021). Estado y problemas de la investigación cualitativa en educación: divulgación, investigación y acceso del profesorado universitario. Archivos Analíticos de Políticas Educativas, 29(46), 1555-1578. https://doi.org/10.14507/epaa.29.4964

Flyvbjerg, B. (2006). Five Misunderstandings About Case-Study Research. Qualitative Inquiry, 12(2), 219–245. doi: https://doi.org/10.1177/1077800405284363

Innenarity. D. (2021). La Pandemia de los datos. Elpaís. https://elpais.com/opinion/2021-01-21/la-pandemia-de-los-datos.html?event_log=oklogin&prod=REG&o=CABEP

Maestro en Audición y Lenguaje. Licenciado en Psicopedagogía y Doctor en Educación por la Universidad de Málaga. Actualmente soy Profesor en el Departamento de Didáctica de la Universidad de Málaga, pase 6 años como profesor de Didáctica en la Universidad de Cádiz.

4 comments On Basado en la evidencia

  • Manolo, suscribo prácticamente todo tu post y la crítica que haces a las evidencias, pero añado algunas cuestiones. Sin duda es un intento de mantener la hegemonía de la ciencia experimental que entiende que existe algo así como lo que llaman «evidencia». Es decir, un elemento «objetivo», que resulta incuestionable, en tanto que da cuenta de una realidad. En este sentido, el primer problema es la consideración de que pueda haber algo objetivo que se nos ofrece como cierto. La evidencia no se discute: es una evidencia (perdón por el perogrullo), por lo tanto presupone una interpretación única de la realidad. Se niega o se desconoce que el conocimiento siempre es una interpretación producto de las peculiares lentes con las que miramos, que son sociales, políticas, culturales, afectivas, emocionales, etc. etc. Y aquí podemos empezar a tirar desde Kuhn y Feyeraben pasando por todos los conocidos por su anarquismo metodológico. Vaya, de los míos. Referirse a las evidencias, por tanto, es un intento totalizador, propio del pensamiento único y de la colonización epistemológica. Tema que da para mucho.
    Por otro lado, refiriéndome a la última parte de tu post, el problema no es que en química haya 40 variables y en educación 40.000, es que los así llamados científicos positivistas, han reducido la realidad a esas variables. Por una cuestión operativa, pero no porque esas sean las únicas. En términos de laboratorio, evidentemente se manejan un número finito de variables. Lo mismo que cuando sometemos la educación a un laboratorio (sea este entendido de la forma que queramos). También se reduce todo a un numero muy finito de variables. Pero ni para el químico ni para el educador la realidad es un laboratorio. Por eso nos estamos cargando el mundo, entre otras cosas. Por pensar que solo hay unas pocas variables en los procesos químicos. Lo cierto es que el científico positivista ha consolidado una posición de poder a lo largo de la historia, que ha hecho que se reconozca como un axioma, esta idea de ciencia. Luego el problema es epistemológico: pensar la realidad desde otro lado, que reconozca la complejidad, en todos los sectores de la misma, sean estos físicos, químicos, sociales, políticos o los que sean.
    Perdón por alargarme…

    • Pues sólo puedo decir que absolutamente de acuerdo con lo que dices Nacho. Esta idea falaz, interesada y simplista de ciencia hegemónica, pase que este presente en la sociedad, pero me cuesta aceptar, que también lo esté entre los propios «científicos». Y fíjate, ya no espero convencer a nadie de que, como dices, hay un problema epistemológico en el inicio. Pero lo que pido es que, al menos, no me traten de meter evidencias por la boca… o de argumentar que «hacer ciencia» sólo es una cosa.

      Quizás tendríamos que hacer autocrítica: ¿Qué hacemos los investigadores cualitativos con respecto a esto? ¿Hemos abandonado la divulgación?… Habrás visto la investigación que hicimos comparando artículos en revistas en españa y las metodologías que usaban (https://doi.org/10.14507/epaa.29.4964 )… susto da … en fin.

  • Sí, lo leí. Por supuesto. Y creo que efectivamente tenemos un problema, no tanto con la divulgación, que también, sino con las propias convicciones y un cierto complejo que nos atenaza. Esto hace que haya mucha investigación que se dice cualitativa, que no lo es nada más que en los instrumentos que usa, pero no en las lógicas que pone en juego. Al final, a menudo hay un intento de emular a los positivistas aceptando que el status es diferente. Vuestro artículo podría dar buena cuenta de ello. En este sentido insisto en la necesidad de más formación epistemológica y ontológica, y un posicionamiento político y académico más claro y sin complejos. Recomiendo dos libros que hemos publicado últimamente en la que nos planteamos estas cuestiones sin complejos: Sancho, Hernández, Montero, De Pablos, Rivas y Ocaña (eds.), 2020, Caminos y derivas para otra investigación educativa y social. Octaedro. Y Rivas (ed.) (2021) Investigación transformativa e inclusiva en el ámbito social y educativo. Octaedro. Eso sí, como planteáis en vuestro artículo, la situación no es nada fácil, ya que jugamos contra los modelos sociales hegemónicos.

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