Bicicletas, aprendizaje y el conocimiento estilo trivial

Bicicleta sketch

En nuestras clases, cuando hablamos de cómo aprendemos los seres humanos abordamos cuestiones sobre cómo es la relación entre práctica y aprendizaje, qué significa aprender como transformación de estructuras cognitivas, la importancia del sentido y el uso del conocimiento para un aprendizaje de calidad, etc.
Y llegados al punto sobre el papel de la teoría, del conocimiento, y cómo este debe usarse para que se produzca un aprendizaje relevante. Siempre ponemos el mismo ejemplo:

Imaginaos a ese niño, que lleva todo el año pidiéndole a los Reyes Magos una bicicleta. El día de reyes, se despierta y encuentra en su salón una bicicleta con un enorme lazo rojo. Él y su padre van a la calle y el niño, emocionadísimo, va a montarse en ella. Cuando su padre le dice: – Espera! – Antes de montarte vamos a explicarte unas cuantas cosas. -Verás, el plato de la bici ejerce una fuerza debido al diámetro del mismo, combinado con el diámetro del piñón, por lo tanto, la importancia de la combinación de ambos….

Os imagináis la escena, no? Pues a continuación siempre le hago la misma pregunta a mis estudiantes

¿Qué le pasa a ese niño al montarse en la bicicleta?

La respuesta es unánime: que se pega la misma hostia que si su padre no le hubiera dado ninguna lección teórica antes de montarse…

Bicicleta y aprendizaje
Foto del libro de texto (Click en la imagen para ampliar)

Cual será mi sorpresa, cuando el otro día un maestro, me envía esta foto real de un libro de texto y que podéis ver justo debajo:

Pues así funciona la escuela (salvando por supuesto, honrosas excepciones). Este mismo ejemplo de la bicicleta puede extenderse a: inglés (lo cual explica que pasemos 14 años estudiando inglés y no lo hablemos), matemáticas, lengua, etc.

La escuela sigue centrada en una perspectiva de aprendizaje que lleva siendo anticuada desde 1950. La falsa idea de que primero va la Teoría y luego la práctica y, por lo tanto, la labor de la escuela es llenar la cabeza del niño o la niña de un montón de conocimientos teóricos para que luego, más adelante, en algún momento de su vida -si acaso-, este tenga la oportunidad de usarlos.
A este respecto, un profesor mío de la facultad siempre decía:

El conocimiento no puedes ser una promesa de futuro, debe servirnos aquí y ahora

Y en esa frase radica, básicamente, la diferencia entre un trabajo de calidad o no en la etapa escolar.

La realidad es que mientras la escuela sigue centrada en la memorización académica de contenidos (ah no perdón! que ahora el asunto va de competencias! cuan diferente es la cosa #ironicmodeon) la mente del ser humano rara vez produce así un aprendizaje de calidad.
Tal y como explica Pérez Gómez (1998, 1991) 1, 2 cuando nos habla del aprendizaje relevante (lectura que recomiendo encarecidamente), el ser humano establece dos memorias en su etapa escolar: una con su experiencia (la memoria experiencial), y que usa para su vida diaria. Y otra (la académica) en la que almacena todo el conocimiento de la escuela y que únicamente usa para la escuela (fundamentalmente para pasar exámenes).
Lo curioso de esto es que es en la escuela donde existe un conocimiento elaborado, puesto a prueba, que nos sería muy útil para nuestra vida diaria. Pero que no usamos jamás por cómo se trabaja este, extirpándole todo el contexto y por tanto, la utilidad. (como en el ejemplo de la bicicleta).
No quiero que se entienda que estoy despreciando el valor del conocimiento. Nada más lejos de la realidad:

El conocimiento es conocimiento, porque sirve al ser humano para resolver problemas de su vida diaria (incluso los polinomios XDD)

Pero para romper esa barrera que separa las dos memorias (la experiencial y la académica) se requiere un tipo de trabajo totalmente diferente.
Un trabajo centrado en plantearle problemas prácticos, reales, a nuestro alumnado (no me vale el típico problema del libro de texto. Véase el ejemplo de la foto: Construye una frase con las palabras máquina, operador mecánico y mecanismo) para cuya resolución, tengan que acudir a las diferentes áreas de conocimiento: matemáticas, lengua, etc.
Es a través de esa forma de trabajar, como el ser humano construye un aprendizaje de calidad: practicando, usando el conocimiento como lo que es: una herramienta para resolver problemas de nuestra vida diaria. Es en ese practicar donde vemos el sentido y la utilidad que tiene la teoría y sólo así transformamos nuestras estructuras cognitivas.

Volviendo al ejemplo de la bicicleta:

¿Es útil el conocimiento físico-mecánico sobre platos y piñones?

Y tanto! sobre todo cuando nos enfrentamos a una cuesta. Pero no antes de montarnos y con una larga explicación teórica. A montar en bici, se aprende, ineludiblemente, montando en bici.

8 Comments

  1. Carmelo Fernández Millán

    Pues si, más que nos pese, ésta es la escuela en que formalmente nos toca educar a los maestros. Una escuela fuera de toda realidad, incompetente en sus más elementales funciones, fuera de los tiempos, llena de vetustos procedimientos y sobrada d una hiperburocracia que hace centrar nuestras preocupaciones profesionales más en rellenar listas interminables de competencias y rúbricas calificadas de forma burda y subjetiva que en crear y renovar formas de enseñanza-aprendizaje con sus evaluaciones correctas. Ya lo dice el genial Fraguas – Firges- con una sola palabra: ¡ País!

    1. Manuel Fernández Navas

      Pues sí, pero en cualquier caso, hay que ver el vaso medio lleno. Y es verdad, que cada día conozco más gente que trabaja en su aula de una forma diferente, haciendo cosas interesantes… y los que no trabajan así… todavía están a tiempo de pasarse al «lado oscuro » 😛

  2. Benedetti

    Hola Manuel, creo que no se ha enfocado bien el ejemplo, aunque estoy de acuerdo en el fondo del mensaje. En la imagen del libro de texto que pones no se pretende enseñar a montar en bicicleta sino enseñar las distintas funciones y características de los elementos que conforman una máquina. Obviamente, al ser un libro de texto, los autores se limitan a utilizar el lenguaje escrito, no pueden hacer más. Sería labor del profesor llevar a clase se mismo día una bicicleta (o cualquier otro tipo de maquina) para mejorar la presentacion del contenido.

    Por otra parte, como docente que soy, me gusta que concluyas con la frase de «A montar en bici se aprende montando en bici». Somos pocos los que defendemos esta idea y somos escépticos frente a mitos como el de las inteligencias multiples (¿acaso hay alguien que aprenda a montar en bici cantando una canción, haciendo un dibujo o escribiendo una poesía sobre la bicicleta?). Cada aprendizaje tiene su forma de «aprehenderlo». Lo demás son florituras.

    1. Manuel Fernández Navas

      En primer lugar, gracias por comentar Bendetti 😀 En segundo lugar, varias cosas:
      1) Si te fijas el ejemplo del libro lo uso para ilustrar el asunto del aprendizaje relevante y las dos memorias: la experiencial y la académica (ahí pongo los ejemplos del libro ;))
      2) No creo que sea labor del profesor seguir el libro y a partir de ahí traer una bicicleta a clase (de hecho creo que pocas cosas más dañinas para la educación que el libro de texto 😉 ). Creo que es tarea del profesorado pensar y diseñar sus propias actividades por completo, el libro de texto produce una cosa muy estudiada que se conoce como «alienación del pensamiento docente». Si quieres más info sobre esto, dímelo y te la paso 😉
      3) Hay un error en tu interpretación del asunto de las inteligencias múltiples. Básicamente Gardner no dice que para aprender algo tengas que cantar una canción o hacer una poesía. Sino que existen más áreas que han de trabajarse en la escuela con la misma importancia que las áreas clásicas (esas serían las inteligencias múltiples) ;). Hace poco leí un artículo sobre los mitos que ha desmontado la neuroeducación (disculpa que no te lo pase pero no he podido localizarlo) y venía a decir que la teoría de Gardner ya estaba desechada pero no por que no fuera cierta, sino porque existen muchas más inteligencias y otras formas de trabajarlas de las que Gardner proponía (y estoy totalmente de acuerdo ) 😉
      4) En cualquier caso, y como conclusión, lo que me parece no es que cada aprendizaje deba aprenderse de una forma concreta. Sino que tenemos mucha información que la ciencia nos da sobre cómo aprenden los seres humanos (tiene que ver con la práctica, con un conocimiento útil para la vida diaria, con plantear problemas reales al alumnado, etc) y que la escuela (y el instituto y la universidad) pese a eso van por caminos totalmente contrarios. Creo que los profesionales de la educación deberíamos conocer de forma profunda esos procesos por los cuales los seres humanos aprendemos y diseñar nuestras actividades de forma acorde a ellos. De ahí también, que el libro de texto cobre menos sentido como herramienta de trabajo en el aula 😉

      Un saludo y de nuevo, gracias por comentar 😉

      1. Benedetti

        Gracias por contestar Manuel. Estoy parcialmente de acuerdo contigo en la crítica a la educación actual (debería ser más cercana a la realidad fuera del aula).
        El problema es que la escuela (los profesores, mejor dicho) contamos con el hándicap del tiempo y recursos limitados. Me explico, todo lo podríamos enseñar a través de situaciones reales, contextos, recreaciones, haciendo que los alumnos apliquen conceptos a problemas de la vida real, sí, pero eso llevaría un estructura, un diseño y consumo de tiempo que, en mi opinión y experiencia, no tenemos (las horas y el currículo son lo que son). Y nadie nos asegura que por hacer más «cercana» la instrucción, el aprendizaje vaya a ser más eficaz. Por lo que se sabe hoy día, para que los contenidos sean asimilados y perduren se requiere tiempo, práctica, recuerdo y repetición y creo que eso en los modelos de aprendizaje «situado» no siempre es posible. Definitivamente, en educación es muy difícil dar en el clavo, no hay receta mágica para producir aprendizaje 100% eficaces.

        PD: Con tu permiso, te invito a pasarte por mi blog de divulgación educativa (https://evidenciaenlaescuel…)

        1. Manuel Fernández Navas

          Anoto tu blog para echarle un ojo 😉
          Estoy de acuerdo contigo en que el currículum y la organización escolar son un problema. Pero también hay que controlar que el aprendizaje de calidad lleva tiempo, dar más contenidos a la manera tradicional produce una «sensación ilusoria de aprendizaje de nuestro alumnado» En realidad no están aprendiendo, y lo olvidan poco después de «vomitarlo» en un examen 😉
          Difiero profundamente contigo en sólo dos cosas: 1) «nadie nos asegura que así se aprenda más» Es lo que nos dicen las investigaciones pedagógicas, psicológicas y ahora también de neurociencia. En cualquier caso, a la forma tradicional está claro que no se aprende 😉 2) Recuerdo y repetición, tal y que nos dice el conocimiento sobre el aprendizaje de los seres humanos, no tiene que ver con el aprendizaje. Tiene que ver con la memorización de contenidos que luego se olvidan o no, pero no tiene que ver con aprendizaje (esto sería largo de explicar por aquí) la memoria tiene un papel fundamental en el aprendizaje, tan fundamental que aquello que no se usa, se desecha. De ahí que no tenga sentido tratar de llenar la cabeza de nuestro alumnado con datos que no sirven para su vida diaria y totalmente desconectados, que es por desgracia lo que suele hacerse en la educación, derivado muchas veces de la obsesión por dar contenidos. Cuanto más mejor, cuando deberíamos entender que lo importante no es la calidad sino la cantidad 😉

          Saludos y me pasaré por tu blog 😉

          1. Benedetti

            Gracias por responder Manuel. Creo que partimos de conceptos de «aprender» diferentes, de ahí que discrepemos. Hay tantas concepciones para lo que significa aprender como opiniones, pero me gusta tener en cuenta lo que indican los principales referentes en la psicología cognitiva. Mi postura se acerca a la que mantiene Daniel WIllingham: «aprender» sería la migración de conocimientos desde la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo, haciendo al estudiante capaz de manejar (es decir, recordar) lo aprendido para aplicarlo en operaciones mentales superiores.

            Por ejemplo, el hecho de saberse las tablas de multiplicar de memoria nos permite dedicar nuestros recursos mentales (que son limitados) a otros procesos más complejos, lo que supone un uso más eficaz de dichos recursos. Dentro de este paradigma de lo que significa aprender (respaldado por psicólogos cognitivos como Daniel Willingham), la práctica espaciada y las actividades de recuerdo repetitivas son necesarias.

            Cuantas más veces nos esforcemos por recordar algo, más huella dejaremos en nuestro cerebro y la siguiente vez será más fácil recordarlo. Siguiendo esto, la tan denostada educación tradicional -ojo, con muchos fallos que se deben pulir- no parece tan mala al final (al menos para mí).

            Siento el parrafazo. Ya no habrá mucho más (poco más puedo aportar sin caer en la redundancia). Encantado de leerte, ¡nos seguimos!

          2. Manuel Fernández Navas

            Buenas Bendetti, efectivamente estoy de acuerdo en que lo que nos separa es el concepto de aprendizaje que manejamos y que hay tantos como opiniones. No obstante, lo que hay que buscar es la actualidad de esas concepciones conforme al desarrollo del conocimiento. En el caso que planteas, se llama «metáfora computacional» (básicamente entender que la mente funciona como un ordenador en el procesamiento de la información) y tuvo su auge durante los años 60 y 70 (con la generalización de los ordenadores). Si bien es cierto que ha habido ciertos intentos por parte de algunos discursos psicológicos de tratar de recupera dicha concepción, la realidad es que esa concepción está mas que desfasada. Sobre todo por nuevas teorías y concepciones de aprendizaje que han ido apareciendo y gracias a los nuevos avances y pruebas medicas que nos permiten explorar con mayor exactitud el funcionamiento del cerebro. La realidad es que gracias a la neurociencia, se han venido a confirmar la mayoría de las teorías mediacionales sobre aprendizaje de autores como Dewey, Piaget, Vygotsky, etc.
            Como sería muy largo de explicar esto por aquí, te recomiendo que si tienes ganas y te apetece, eches un ojo a los artículos que enlazo sobre aprendizaje dentro del propio post del autor Pérez Gómez, creo que la visión de aprendizaje que plantea, a parte de más actualizada, es una de las que más me gusta 😉

            Saludos y como siempre, gracias por comentar 😉

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