PIN Parental La ley del embudo ideológica
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PIN Parental La ley del embudo ideológica

Analizamos el discurso sobre el pinparental que tanto está dando que hablar en los medios últimamente.
PIN Parental La ley del embudo ideológica

Antes de meternos en el PIN parental, es necesario que abordemos algunas cuestiones previas.

En primer lugar, y pese a que muchos piensen que la labor de la escuela (aquí me refiero a toda la etapa obligatoria fundamentalmente) es formativa, nada más lejos de la realidad. La función primordial de la escuela, la explicación de porqué todos los gobiernos de los países invierten un auténtico dineral en crear un sistema público de enseñanza tiene que ver con el artículo 14 de nuestra constitución [1]:

Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

Es decir, la función principal de la etapa obligatoria de la educación en nuestro país es lo que en la literatura pedagógica se ha venido a llamar “función social de la escuela” (no confundir con socialización) y que tiene que ver con “justicia social” y con “compensar desigualdades sociales” (Pérez Gómez, 2004, 2008).

Tanto es así, que esta función viene recogida en prácticamente todas las leyes educativas de nuestro país desde la EGB [2].

Curiosamente, en la LOMCE (una de las peores leyes educativas de nuestro país, pero esta es otra cuestión que no abordaremos en este post), venía recogida más ampliamente en las modificaciones que introduce en el Articulo 2: Fines, que empieza diciendo:

El sistema educativo español, configurado de acuerdo con los valores de la Constitución y asentado en el respeto a los derechos y libertades reconocidos en ella, se inspira en los siguientes principios:

Y entre estos principios, destaca a este respecto el B:

La equidad, que garantice la igualdad de oportunidades, la inclusión educativa, la no discriminación y la accesibilidad universal, y actúe como elemento compensador de las desigualdades personales, culturales, económicas y sociales, con especial atención a las que deriven de discapacidad.

Pero ¿por qué explicamos este rollazo? ¿Qué tiene que ver esto con el PIN Parental?

Explicamos esto, porque tiene que ver con la idiosincrasia de la escuela pública, con esto que decíamos de que una de las misiones principales de la escuela es la de compensar desigualdades sociales.

Aquellos niños y niñas que nacen en un entorno sociocultural privilegiado, no necesitarían la escuela, su familia podría encargarse de su educación (ya sea personalmente o por sus medios económicos).

Sin embargo, si yo nazco en un lugar socioculturalmente deprimido, mi familia no podría ofrecerme una educación de calidad. Imaginaos una niña cuya familia sea numerosa, con padres que no tengan estudios primarios, con escasos recursos culturales y económicos, que pase gran parte del día fuera de casa en un barrio deprimido socialmente,… La educación que esa familia podría ofrecer (salvando honrosas excepciones) es muy deficitaria.

Cuando nazco en un ambiente sociodeprimido como este, la sociedad, el estado de bienestar, tiene el deber de compensarme estas desigualdades culturales de origen (por ese artículo que veíamos al principio de este post y que viene recogido en ese papelillo tonto que se llama Constitución).

Es, por tanto, en la escuela pública, con profesionales educativos donde los niños y niñas de todos los niveles socioeducativos pueden ser atendidos y se pueden desarrollar en igualdad de oportunidades.

En esta sociedad nuestra, donde por desgracia, hemos perdido el pudor a plantear antiguas ideas que hace tiempo estaban vetadas (me refiero a aquellas ideas retrogradas que deberían suponer claras líneas rojas en una sociedad), se nos ha vendido la idea de que la ideología es “mala”.

Este matiz peyorativo de la palabra ideología a parte de ser falaz, ya contiene ideología muy clara en su presupuesto de partida, enmascara el concepto de que la educación pueda ser “aséptica”, “objetiva”. Como si esto fuera, si quiera posible. La educación es “per se” un acto ideológico (Freire, 1975).

Si, simplificando mucho los conceptos, la política es la concepción de un ideal de sociedad, la educación vendría a ser cómo construirla. Por lo tanto, la educación, por mucho que nos pese, siempre es política y siempre es ideológica. Otra cuestión es que cuando se nos vende que la educación debe ser objetiva, lo que en realidad no se nos está explicitando es la ideología que subyace a esa concepción de educación.

Lo que ocurre con el PIN Parental es que se nos da el argumento de vetar “ideologías” para mis hijos e hijas apoyado por la falaz idea de “nuestro derecho a decidir porque son nuestros hijos e hijas”.

Esto es absolutamente falso por varios motivos:

En primer lugar, no se trata de promover una educación objetiva (que ya hemos dicho, además, es imposible) sino de priorizar una ideología, la de los padres y madres, frente a otra: la de la sociedad y que se concreta en los contenidos de la educación pública obligatoria. Función, ahora sí, socializadora de la escuela, por la que los niños y niñas aprenden las normas, conceptos, etc., de la cultura en la que se desenvuelven y que no deciden familias, sino nuestro estado del bienestar. De ahí que se haga una ley educativa con contenidos, competencias, etc. Y así viene recogido, igualmente, en nuestras leyes educativas. Por ejemplo, la LOMCE afirma en su artículo 6:

a) Corresponderá al Gobierno: 1.º Determinar los contenidos comunes, los estándares de aprendizaje evaluables y el horario lectivo mínimo del bloque de asignaturas troncales […]

Es decir, es el estado el que debe garantizar el desarrollo de los valores, contenidos, etc., que como sociedad hemos consensuado de forma democrática. Y eso lo hace a través de la escuela pública. Para garantizar que todos nuestros hijos e hijas tengan acceso a ellos.

En segundo lugar, lamento decir, que, por encima del derecho de las familias sobre sus hijos e hijas, está, de forma más que clara, el derecho del o de la menor.

Para que se entienda, que sean mis hijos, no me da derecho a hacer lo que me venga en gana con ellos. No son mi propiedad. Si yo como padre decido no llevar a mi hijo a la escuela, los servicios sociales actúan de oficio y podrían quitarme hasta la custodia. Porque se entiende que el derecho de ese niño a ser educado está por encima del derecho de la familia a no educarlo.

Hace poco hablaba con un compañero, investigador de prestigio él, y me comentaba que para muchas investigaciones con menores no es suficiente la autorización de los tutores legales. Sino que necesitas una autorización de la fiscalía de menores. Otro ejemplo de como la protección de los y las menores, queda por encima de los derechos de la familia a decidir.

Si miráis twitter estos días, se ha llenado con ejemplos mucho más jugosos de todo esto que digo.

Dicho esto, ¿qué es entonces el PIN Parental?

El PIN Parental es un acto más, de determinados sectores sociales y políticos con una ideología (esa que dicen es mala y no debería estar presente en la educación de sus hijos e hijas) que no tiene nada que ver con una ideología conservadora o de derechas. Un país democrático, moderno, necesita de una derecha moderna y razonable para progresar. Tiene que ver con una ideología totalitaria y autoritaria, en la que imponer unas ideas no decididas por el conjunto de los españoles y españolas democráticamente, se prioriza por encima de su deseo de imponer su propia ideología, sin el consenso con el resto de la sociedad.

Esto hace que el PIN Parental sea una barbaridad en cualquier contexto que pretenda ser educativo y que, en el fondo, no trate de buscar una educación objetiva porque entienda que es mejor (aunque no sea factible) para sus hijos e hijas, lo que trata es de imponer su ideología autoritaria, que es, en este caso, una ideología nada deseable para un país que pretende ser democrático, moderno y acorde al Siglo XXI en el que estamos.

Democracia, amigos y amigas, no es hacer lo que cada uno quiera, cuándo y cómo quiera. Es atenerse a unos acuerdos sociales alcanzados y consensuados democráticamente por toda la sociedad y estos, deben cristalizarse en la educación.

Así que al final esta historia del PIN Parental, no es más que una ley del embudo en el campo ideológico: para mi ideología, el embudo por la parte grande y para la de los demás, la parte pequeña del embudo.

EDITO: Visto los comentarios que me han llegado en redes sociales, edito este post ya que creo que hay algo que no se entiende o peor, se desconoce.

Pocas profesiones más reguladas y controladas que el magisterio, con lo cual no acepto esa idea que se deja caer de que un poco estas actividades, las hacen maestros y maestras “por su cuenta”.

Por otro lado, pareciera que se da la idea de que las familias no tienen nada que decir de la educación de sus hijos e hijas. Nada más lejos de la realidad y además viene contemplado legalmente.

Pego aquí el extracto de un post en el que se explica con total claridad este proceso de participación de las familias:

–“Los padres tenemos derecho a saber lo que hacen nuestros hijos”.
YA LO SABES (si te has preocupado de informarte). Existe un documento que se llama PGA (Programación General Anual) que publica el centro. Además, las actividades complementarias pasan por claustro y por consejo escolar, donde los padres tienen representación. También existe el AMPA que representa a las familias. Y además de eso, en las reuniones con el profesorado se suele informar de las actividades que se van a hacer. Si se cometiera alguna barbaridad, existen los cauces para denunciarla.
Dato de interés sobre esto: Los mismos que defienden el pin parental por la participación de los padres ahora, eliminaron con la LOMCE poder decisorio al consejo escolar, y nadie se quejó. Curioso.
– “Los padres tienen derecho a elegir el tipo de educación que quieren para sus hijos”.
YA LO HACES. Tienes la posibilidad de escoger centro, consultar su propuesta curricular para ver si es acorde e incluso de escoger si quieres que tu hijo reciba religión (en un país aconfesional), también tienes la libertad de llevar a tu hijo a un colegio privado. Lo que no puedes es hacer la educación a la carta. Lo que se imparte en clase es producto del desarrollo del conocimiento científico, del desarrollo de las ciencias de la educación y de la profesionalidad de gestores y docentes. No puedes llegar como un elefante en una cacharrería a hacer lo que quieras. Empezamos así y se termina pidiendo que se enseñe el creacionismo.
– “El profesor que se limite a dar clase”.
FALSO. TODAS las leyes educativas (y mira que hemos tenido y de partidos de izquierda y derecha) establecen la importancia de la educación en valores, valores democráticos: la solidaridad, la tolerancia, la igualdad. La escuela es una conquista social, nos iguala y prepara para vivir en el mundo.
Dato de interés: La LOMCE, por ejemplo, habla de la importancia del “desarrollo, en la escuela, de los valores que fomenten la igualdad efectiva entre hombres y mujeres, así como la prevención de la violencia de género”.

Ahora bien… a todo este proceso a través de órganos democráticos en el que participan las familias y a través del cual, llegan los contenidos a nuestros hijos e hijas…. Lo llamamos imponer. A que una familia diga directamente: NO… a eso lo llamamos derecho democrático. Tenemos el criterio democrático bien jodido.

Notas

[1] Esta afirmación tiene matices. Está claro que el dominio del conocimiento: matemáticas, lengua, historia, etc. tiene que ver también con compensar desigualdades sociales. Ya que dominar conocimientos nos hace sujetos más autónomos y, por tanto, más libres.

[2] Os invito a consultar los apartados de “fines” o “finalidades” del sistema educativo:

- EGB

- LOGSE

- LOE

- LOMCE

Referencias

Freire, P. (1975). Pedagogía del oprimido. Madrid: Siglo XXI

Pérez Gómez, Á. (2004). La cultura escolar en la sociedad Neoliberal. Madrid: Morata

Pérez Gómez, Á. (2008). Las funciones sociales de la escuela: de la reproducción a la reconstrucción crítica del conocimiento y la experiencia. En Pérez Gómez, Á. y Gimeno, J. Comprender y transformar la enseñanza (pp. 17-30). Madrid: Morata

Para saber más:

Sobre las funciones de la escuela:

  • Pérez Gómez, Á. (2004). La cultura escolar en la sociedad Neoliberal. Madrid: Morata
  • Pérez Gómez, Á. (2008). Las funciones sociales de la escuela: de la reproducción a la reconstrucción crítica del conocimiento y la experiencia. En Pérez Gómez, Á. y Gimeno, J. Comprender y transformar la enseñanza (pp. 17-30). Madrid: Morata

Sobre justicia social y escuela:

  • Bourdieu, P. y Passeron, J. C. (1981). La reproducción. Elementos para una teoría del sistema de enseñanza. Barcelona: Laia.
  • Connell, R. W. (1999). Escuelas y justicia social. Madrid: Morata

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