Son tiempos difíciles para todos los colectivos, especialmente para los que están en primera línea de batalla, jugándose su salud por la comunidad. A todos ellos, gracias y ánimo, un aplauso colectivo os enviamos cada tarde a las 20:00 h. Pero, ¿qué pasa con el colectivo de docentes, maestros, maestras de Infantil y Primaria, profes de institutos y Universidad que enseñamos, formamos y educamos a las generaciones futuras?

Pasa que, en esta situación inesperada de tener que dar nuestra docencia virtual, no pocos/as docentes están perdiendo horas de sueño en un intento de adaptar la enseñanza presencial a la virtual. Y sin dudar que en la mayoría de los casos, se tiene la mejor de las intenciones; es el momento, como ya lo han hecho otros colegas (véase por ejemplo, el post de @ftsaez ) de volver a reivindicar nuestro papel en la Sociedad. No puede ser, no debería poder ser, que nuestra tarea pueda ser cubierta, sin más, por las familias o por un programa de televisión que, con buena voluntad, no lo dudamos, se ha empezado a emitir ya. ¿Qué mensaje estaríamos enviando?

En educación, a menudo pecamos de caer en la obsesión por el consumo rápido de contenidos. Y en situaciones tan excepcionales como la que estamos viviendo es, cuando quizá, se haga más evidente. Lo cual debería llevarnos a replantearnos qué significa ser docente.

Dice Santos Guerra en una entrevista en INED21 que la palabra española “autoridad” proviene del verbo latino auctor, augere, que significa hacer crecer. Mostremos, demostremos, ahora más que nunca, a nuestra Sociedad que la profesión docente es la autoridad educativa, en el sentido latino de la palabra. Es el colectivo que ayuda a "crecer" a nuestros/as niño/as, a nuestros/a jóvenes.

Exijamos a nuestras administraciones que no pierdan el norte. Reivindiquemos confianza y respeto por nuestro trabajo, pero antes, inspirémoslo, alejándonos de la obsesión por los contenidos, los temarios y el currículum.  El otro día, nos contaba un compañero que un profesor le había pedido consejo sobre cómo enseñar virtualmente nada más y nada menos que las integrales… no es que no se pueda, pero… ¿en serio? ¿las integrales? ¿ahora?... Paremos, respiremos y pensemos ¿cuál es la misión del profesorado, en cualquiera de sus niveles educativos, para con nuestra sociedad hoy?

¿No es realmente triste que todo lo que esperen de nosotros/as, o que tengamos para ofrecer a los demás, sea una lista de tareas, fichas, o ejercicios de un libro de texto?

¿Qué pasa si nuestros estudiantes pierden algo de contenidos curriculares? ¿Realmente queremos ser recordados/as como aquellos que durante la crisis del coronavirus no dejaron de agobiar con deberes escolares a los/as estudiantes y sus familias?

Me cuesta admitir que nuestro papel, en un momento histórico como el que estamos viviendo, se reduzca a esto. Adoramos nuestra profesión, nos dejamos la piel a diario, con nuestros aciertos y nuestros errores, para que futuras generaciones de docentes sean buenos profesionales, con criterios sólidos para tomar decisiones educativas.

Y esa podría ser la misión de nuestro colectivo en estos momentos; Educar, EDUCAR con mayúsculas. Nada de eso de que educados vienen de casa. Esa es nuestra misión, educar a los ciudadanos y las ciudadanas del mañana, pero también educarlos desde el hoy; y el hoy, es la crisis que estamos viviendo.

Las divisiones, las oraciones yuxtapuestas, o la tercera persona del singular del inglés, están en los libros, en las redes y ahora, hasta en la tele. Pero ¿quién acompaña a nuestros niños, adolescentes y jóvenes en la mayor crisis sanitaria, social y económica que han vivido hasta el momento? ¿Quiénes les arropa a ellos/as o a sus familias? ¿Quiénes les dan clave sobre lo que estamos viviendo? ¿Quiénes les ofrecen confianza? ¿Quiénes les explican que es normal tener miedo? ¿Quiénes les muestran que no están solos/as? ¿Quiénes les ayudan a descubrir lo apasionante que es leer o contar historias desde casa? ¿A apreciar la naturaleza? ¿Quiénes les hablan sobre sus mascotas y que estas son inofensivas? ¿Quiénes les retan a ser solidarios/as, responsables o empáticos/as? ¿Quiénes les ayudan a descubrir las profesiones y el papel tan importante que juegan cada una de ellas? O, ¿la importancia de las vacunas? ¿Quiénes les animan a escribir un diario, a hacer fotos, a escuchar música? Porque eso, también son contenidos y, quizás, vista la situación actual, sean los más importantes...

En esta situación deberíamos estar, en la medida de lo posible, acompañando, orientando, ayudándoles a transitar por estos días. ¡Seamos flexibles! Desconocemos qué situación y preocupaciones (mucho más importantes que las integrales) tiene algunos de nuestros estudiantes. Si conviven muchos en un piso encerrados; si tienen dificultad para acceder a los recursos básicos; si están conectdaos; si su padres se han quedado sin trabajo; si tienen un familiar enfermo; si su padre o su madre trabaja en un hospital, en un súper… y están exhaustos de trabajar; si están agobiados por una situación que no comprenden; si tienen miedo…

No es una tarea fácil, pero alguien tiene que hacerlo. Esta es nuestra línea de batalla.

Educar es, fundamentalmente, un acto humano que requiere de un vínculo de confianza, en nuestro caso, entre docente-estudiante y familias. Estemos a la altura; ¡gritemos, inundemos las redes y los medios explicando cuán importante es nuestra labor ahora!

Seamos un recurso para las familias, no una carga. Seamos comprensivos. Sugiramos actividades para encontrar nuevos intereses, para compartirlos; actividades para pensar, para jugar, para investigar, para distraernos; para vernos en la distancia; actividades de ocio sano, en casa; recomendaciones para acceder a contenidos culturales, compartir música, series, libros, cuentos; plantear retos, recursos para abordar preocupaciones, emociones… para relajarnos ¿A quién le importa ahora las integrales?

Afortunadamente cabe destacar que vemos propuestas, colaboraciones, ideas, retos increíbles, de un montón de compañeros/as  que tiene claro de qué va esto. Las propuestas del @ceipluisvivesjf, los retos lógico matemáticos de @ceipGil, los proyectos compartidos del @ceipeltejar o las ideas del @ceipmzambrano, por nombra algunos.

Y para quiénes no lo tengan tan claro, nunca hubo una oportunidad mejor para replantearos cuál es nuestro papel, cuál es nuestra función y para qué elegimos esta profesión.

Seguramente, no hay nadie más crítico que nosotros con el sistema educativo tradicional. Ni con esas tareas sin sentido que están invadiendo los hogares de nuestros niños/as, adolescentes y jóvenes. Pero como no son tiempos de restar, sino de sumar, este post, lejos de ser una crítica más a los/as profes, que hacemos lo que queremos, unas veces, y lo que podemos, otras; pretende ser un hilo de reflexión, una reivindicación de nuestra profesión, a la que adoro.