Agradecimientos tesis

Ayer leí mi tesis doctoral y me parecía un detalle poner aquí, de forma pública, los agradecimientos de mi tesis. Así que ahí van 😀

Dice el refranero popular que “es de bien nacido ser agradecido”. Por lo tanto, me gustaría en este apartado agradecer a todas aquellas personas que de una u otra forma, me han ayudado a realizar este trabajo.

En primer lugar, sé que es costumbre en estos apartados agradecer al director de tesis por su inestimable ayuda. Desconozco cuánto de esos agradecimientos se corresponden a la realidad o forman parte de la liturgia académica. Lo que sí tengo claro es que, en mi caso, este trabajo nunca habría salido adelante sin la ayuda de mi director. Así que desde aquí, Miguel, quiero agradecerte no sólo por la cantidad de tu ayuda, en la que por mucho que te enviara para leer, nunca he tenido que esperar una respuesta tuya, sino también por la calidad de ésta. Tus comentarios y análisis de lo que iba escribiendo siempre han sido acertados, críticos, cariñosos,… geniales como sólo tú sabes serlo. Y siempre has sabido situarte en esa “zona de desarrollo próximo” en la que me producías presión para trabajar, sin jamás llegar a agobiarme: siempre ha sido, es y será un lujo trabajar contigo.

No sólo eres culpable de que este trabajo haya visto la luz, sino también del profesional que soy hoy en día: de verdad, gracias.

En segundo lugar, me gustaría agradecer a todas aquellas personas, amigos-as de mi círculo más próximo que han estado “metiéndome presión” para acabar este trabajo, siempre con buen humor y mucho cariño: Juan Carlos, no tengo palabras… eres un monstruo!.

Alicia, por esa capacidad tuya que envidio tanto, de estar siempre de buen humor, con una sonrisa, quitar importancia a las penas y animarme hasta el final.

Laurita, por estar siempre a nuestro lado y dispuesta a echar una mano en cualquier cosa, aunque te lo pidamos con urgencia.

Mayka y Cotri, mi padrino y madrina de Cádiz, responsables en gran parte de mi aventura en la Universidad de Cádiz, desde el primer día hasta el último animándome, aconsejándome con este trabajo… mis compañeros de trabajo y gintonics gaditanos, acompañados normalmente con discusiones de amplio calado y profundidad educativa. Sólo tengo palabras de agradecimiento para vosotros-as.

Kiko, por ser el primero en enseñarme que otra escuela es posible y demostrármelo con sus actos.

Y a otros muchos compañeros-as, que siempre han tenido una palabra de ánimo con la tesis: Monsalud, David, Javier, Agustín, Sebas, Nacho, Analía, Ángel, Encarna, Ma José,… de la Universidad de Málaga. Pepa, Manolo, Pilar, Adela, Raquel, Reme, Laura,… de la Universidad de Cádiz.

Mis amigos de toda la vida como Alberto, que tiene pendiente regalarme una camisa, Javi que siempre me tiene en más alta estima de la que merezco, Pablo y sus “Manuelo cuándo vas a acabar esa tesis”…, y muchos-as otros-as que me dejo en el tintero y que espero sepan disculparme.

En tercer lugar, a mi familia, por ese soporte incondicional que siempre me han dado para poder hacer lo que me ilusionaba sin cuestionarme. Especialmente a mi padre (con el que espero seguir discutiendo de política y educación muchos años), mi madre (que es perfecta, aunque ella siempre tienda a infravalorarse), mi hermana (compañera de piso, de RE y ahora compañera del gremio también) y a mi tío (por esas llamadas inesperadas que comenzaban con un: niño ¿y la tesis?).

Y en último lugar, pero no por ello menos importante, a mi compañera de viaje en esta y tantas otras aventuras, Noelia: dicen que las penas son menos penas en compañía y si esa compañía es la tuya, ni penas son.

Por todas esas horas de trabajo, tú en tu ordenador y yo en el mío, de espaldas sin hablarnos, pero juntos. Por esos: nena, ¿te importa leer esto que he escrito?, por esos otros: ¿me revisas la ortografía de este apartado?, por aquellos: estoy pensando que…. ¿qué te parece?… en definitiva por aguantar mis defectos, manías, peticiones, enfados, etc. y darme soporte incondicional en éste y todos mis trabajos.

Y, para finalizar, a Brus, mi perro. Por todos esos días de invierno, tumbado en su cesta junto a mí, haciéndome compañía como sólo los perros saben hacer. Por traerme su pelota y pedirme juego en momentos en los que estaba agobiado; como si supiera que necesitaba distraerme.

A todos-as vosotros-as, ¡mil gracias!

Nota: Podéis acceder a la tesis completa en pdf aquí