Citas para repensar la objetividad

Bueno, hoy toca una entrada algo irregular. Tengo la sana costumbre de leer novelas prácticamente a diario (algo que tengo que agradecer a mi familia, que desde pequeñito me enseñaron el placer de la lectura). Y soy de esos, que desde que descubrió la maravillosa herramienta del Kindle para subrayar, cada vez que veo alguna frase que me gusta o me hace pensar en alguna novela, la subrayo.

Hoy voy a poneros algunas citas literales aquí, que a mí me ayudan a pensar sobre ese enorme interés que, en los últimos años, las ciencias sociales han tenido por tratar de hacerse objetivas. Como si eso fuera un mérito (cosa que desde luego a mí, personalmente, no me lo parece). Aquí os dejo, algunas perlas :

—En la segunda parte me parece que te has embrollado, Virgi. Por un momento, me has empezado a sonar como una psicóloga.

—¿Eh?

—Sí… Por las ideas sin contenido, que al final te llevan a razonamientos tautológicos. Eso es precisamente lo que me alejó de esa disciplina en la que dilapidé los mejores años de mi juventud. ¿Qué coño es engañarse sobre lo que uno siente? ¿Qué concepto objetivo es ése? Una palpitación, una convulsión, un desmayo, un insomnio son objetivos. Todo eso existe, es innegable. Pero ¿quién puede afirmar científicamente que otro se engaña respecto de sus sentimientos? ¿Dónde está el medidor de sentimientos y el reactivo que se tiñe de azul si el sentimiento es cabal y de rojo si es falso? Aquí tenemos algo objetivo, y perdóname que sea un poco burro al decirlo: si no he entendido mal el sentido de tus eufemismos, estos dos follaban como perros, y cuando no lo estaban haciendo, se escribían sobre cómo lo habían hecho y sobre volver a hacerlo. Y eso es verdad. Y a eso es a lo que me atengo yo. Chamorro quedó un poco aturdida.

—Yo… —balbuceó—. En fin. ¿No es una interpretación un poco simple?

—No. Es un dato, un hecho, algo sobre lo que se puede construir.

“La Reina Sin Espejo” — Lorenzo Silva

—La psicología como campo de conocimiento me parece apasionante. De lo que reniego es de la pseudociencia que suele ocultarse bajo ese nombre, y de quienes contrabandean ideología, la que sea, llamando anormales a quienes simplemente no ven la vida como ellos o proponiendo pautas que son morales y no científicas. La moral es cuestión de cada uno, a mi entender, y un catedrático de Harvard no tiene más entidad a esos efectos que un pescadero o una barrendera.

“La Reina Sin Espejo” — Lorenzo Silva

—Algunos sociólogos se enfadarían conmigo por esto —dijo Gurney—, pero todo el concepto de asesino en serie, como mucha de la terminología del campo, tiene fronteras difusas. A veces creo que estos «científicos» son solo un puñado de gente autoconsagrada a la que le encanta poner etiquetas, y resulta que han logrado formar un club que da mucho dinero. Llevan a cabo investigaciones cuestionables, agrupan conductas o características similares en un «síndrome», le ponen un nombre que suene científico y luego ofrecen cursos de doctorado para que cabezas huecas que piensan como ellos memoricen las etiquetas, pasen un examen y se unan al club.

“Deja En Paz Al Diablo” –John Verdon

«Marcus, ¿sabe cuál es el único modo de medir cuánto se ama a alguien?

—No.

—Perdiendo a esa persona.»

“La Verdad Sobre El Caso Harry Quebert” — Joel Dicker

Pero yo sabía por experiencia lo vano que es este propósito de eliminar todo sesgo. Nada que viva y respire es realmente objetivo, ni siquiera en estado de aislamiento, ni siquiera aunque lo único que poseyera al cerebro fuese el deseo autoinmolador de la verdad.

“Aniquilación” –Jeff Vandermeer

En todo caso, no me toca diagnosticar a esa mujer. Renuncié a ejercer ese cometido. El de clasificador de seres humanos. Uno solo puede calcular probabilidades de cómo son los otros, y nunca de una manera aséptica.

“La niebla y la doncella” –Lorenzo Silva

Por si a alguno-a le interesa, os dejo un enlace aquí a un archivo .pdf con todas las citas que he ido recopilando de mis lecturas sobre los temas más diversos. A mí, desde luego, me parece una forma maravillosa y amena de reflexionar 😀