Poderosa damisela Doña Calificación

en Educación, Evaluación, Reflexiones

examen

A continuación, podéis leer un post que no es mío (pese a que esté publicado en mi blog :P ). La autora de esta entrada  es mi compañera Noelia Acaraz Salarirche (@aileon25) que esta mañana, redactando un apartado de su tesis (sobre evaluación), se ha girado en su silla y me ha dicho: me ha quedado un apartado muy de un blog.

Yo tras leerlo, sólo he podido darle la razón e instarla a que lo compartiera no sólo porque comparto todo lo que en él dice, sino porque creo que lo ha expresado de una manera tan clara como yo jamás lo hubiera hecho. Con él os dejo y espero que lo disfrutéis ;)

La práctica de la calificación, en el ámbito educativo, formalmente, comienza a crecer y desarrollarse en la década de los treinta. Siguiendo a Álvarez Méndez (2001), aquella mentalidad positivista aplicada a la educación y a la “evaluación” exigió al profesorado trasladar el conocimiento a respuestas medibles, precisas e inequívocas, en la que el aprendizaje es algo que se puede medir, manipular en incluso predecir. Más tarde, a mediados de la década de los setenta aparece un nuevo modelo situado en el polo epistemológico opuesto, en el que aprender no es un acto simple de modificar conductas y, “evaluar” no es una técnica precisa que permita comprobar lo que las personas aprenden. Sin embargo la calificación siguió y sigue estando muy presente en nuestra sociedad.

Existe una fábula recogida en Gould (1984) que contiene uno de los discursos  de Sócrates a Glaucón. Dice lo siguiente:

“Sócrates aconsejaba educar a los ciudadanos de la república y asignarles funciones, de acuerdo con estas tres clases: Gobernantes, ayudantes y artesanos. Una sociedad estable existe el respeto de esta jerarquía y la aceptación, por parte de los ciudadanos, de la condición social que se les ha conferido. Pero ¿Cómo obtener esa aceptación? Incapaz de elaborar una argumentación lógica, Sócrates forjó un mito. Con un poco de vergüenza dice a Glaucón:

Hablaré, aunque en realidad no sé cómo mirarte a la cara. Ni con qué palabras expresar la audaz invención… Hay que decirles (a los ciudadanos) que su juventud fue un sueño, y que la educación y la preparación que les dimos fueron solo una apariencia; en realidad durante todo este tiempo se estaban formando y nutriendo en el seno de la tierra…

Glaucón no puede resistir y exclama: Buena razón tenías para sentirte avergonzado de la mentira que ibas a decirme. Es cierto, responde Sócrates, pero todavía falta, solo te he dicho la mitad.

Ciudadanos, les diremos, siguiendo con el cuento, sois todos hermanos, si bien Dios os ha dando formas diferentes. Algunos de vosotros tienen la capacidad de mandar, y en su composición ha puesto oro, por eso son los que más honra merecen; a otros los han hecho de plata, para que sean ayudantes; a otro aún, que deben ser labradores y artesanos, los ha hecho de bronces y de hierro; y conviene que en general, cada especie se conserve en los hijos… Un oráculo dice que cuando la custodia del estado esté en manos de un hombre de bronce o de hierro, eso significará su destrucción. Éste es el cuento. ¿Hay alguna posibilidad de hacer que nuestros ciudadanos se lo crean?

Glaucón responde: No en la generación actual; no hay manera de lograrlo; pero sí es posible que sus hijos crean ese cuento, y los hijos de sus hijos y luego toda su descendencia”.

La estupenda fábula de Gould recoge de forma muy ilustrativa el cuento del mantenimiento de las clases sociales. En la sociedad existen diferentes estratos, y tal y como Sócrates planteaba es necesario que cada unos de esos estratos asuma cuál es su condición natural y social. Qué mejor maquinaria para vendernos el cuento que la escuela y todo su sofisticado aparataje de calificaciones.

El sistema educativo, se convierte, de acuerdo con el viejo análisis marxista, en la razón que reproduce y legitima las desigualdades sociales, convirtiendo éstas, tan injustas e intolerables, en diferencias académicas más que justificadas con el sistema de calificaciones. Ahora cada cual tiene lo que se ha buscado, se le dio la oportunidad y no la supo aprovechar. Ya no hace falta ningún cuento como el de Sócrates a Glaucón, no hay que engañar a las generaciones porque la escuela, muy hábilmente, se encarga de ello. Existe lo que Bowles y Gintis (1976) denominaron “teoría de la correspondencia” que sostiene que:

Existe una relación directa de “correspondencia” entre la estratificación económica de la población y la estratificación entre los estudiantes “producida” a través de los procesos de escolarización.

Para esta teoría, los procesos de escolarización eran relativamente impotentes para cambiar la estructura económica de las clases. Así, quien nace de oro muere de oro; quien nace de plata muere de plata, y quien nace de bronce muere de bronce. Las escuelas, según la teoría de la correspondencia, se limitan a imitar en mímica o a reproducir.

Sin embargo, sin negar la relación de correspondencia que existe entre la estratificación social y económica de las familias y la estratificación de los-as estudiantes al salir del sistema educativo obligatorio, que hasta PISA reconoce, hay que decir que, surgen las teorías de la contestación a la reproducción, encabezadas por autores críticos como Willis (1977), Apple (1979), Giroux (1981), Conell (1982), etc., que argumentan que las escuelas no sólo no son impotentes, sino que no deben serlo. Las escuelas, como sistemas formados por personas – y las personas como agentes humanos que somos- son capaces de provocar cambios y producir nuevas oportunidades.

Pero, cómo es posible combatir las desigualdades sociales con las que los-las estudiantes llegan a la escuela, en un sistema esclavo de las calificaciones. La práctica de la calificación es el arma más poderosa para clasificar y dividir a quienes valen de quienes no. Los primeros, aspirantes al estado de bienestar y al poder; los segundos, deshechos sociales (véase ilustración del post). Y es tan poderosa porque pasa inadvertida ante los ojos de la gente, nos examinan y nos ponen notas porque así debe ser. El trabajo tiene que tener su recompensa en forma de expediente académico. Quienes se esfuercen deben obtener compensación, y quienes no, ya tendrán su merecido que para eso ellos se lo han buscado. La LOMCE encabezada por el ministro Wert ya ha dado cuenta de todo esto y nos ha dejado declaraciones como:

“Hemos dejado de lado la cultura de la “evaluación” [refiriéndose a la calificación]. La excelencia apenas tenía recompensa simbólica” (Declaraciones de Wert, según el Diario ABC, el 12 de Febrero de 2012).

http://www.abc.es/20120212/sociedad/abcp-empollon-puede-friqui (Último acceso 14 de febrero de 2012).

Como expuso un maestro, Fernando J. López (@Nando_J) ,  en respuesta a las declaraciones del ministro, ¿cuál debe ser el sentido de nuestra profesión?

¿Educar a los buenos? Algo así parece ser el lema de la reforma que nos plantea Wert, una especie de competición en la que gracias a una serie de pruebas externas -calculen el gasto que supondrán, por cierto- iremos eliminando a aquellos competidores que peores resultados obtengan. Sin embargo, pasamos por alto que no estamos en un concurso, sino en un proceso, y olvidamos que la finalidad de la educación no es cultivar la excelencia solo en una minoría, sino conseguir el mayor grado de excelencia posible en una mayoría (Fernando J. López, en Blogcanaleducación, el 7 de Noviembre de 2012). http://esodelaeso.blogspot.com.es/search?updated-min=2012-01-01T00:00:00-08:00&updated-max=2013-01-01T00:00:00-08:00&max-results=50 consultado 28 de octubre de 2013

Escuela fábrica
Viñeta de la escuela fábrica. Autor: Frato.

Pruebas y más pruebas, externas, internas o extraterrestres que convierten a nuestro sistema educativo en una carrera de obstáculos que hay que sortear para alcanzar las puntuaciones que nos llevarán al éxito. La calificación, por muy perversa que sea, educativamente hablando, parece no tener prisa por desaparecer. Poderosa damisela doña calificación que nunca desaparece.

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17 comentarios en “Poderosa damisela Doña Calificación”

  1. Muy bueno, Noelia. Evaluación (calificación) y segregación por razón de clase, son cuestiones de van de la mano, y tú las desarrollas con mucha coherencia. Te adjunto lo que yo mismo blogueé sobre este tema de la calificación que tan malos tragos nos hace pasar a los docentes. http://wp.me/p18IaD-8S

  2. Gracias Nacho, la reflexión es bastante obvia, nada nuevo, pero ya que lo trabajo en clase y en la tesis, pues la comparto! Ya he leído tu post sobre la parte ingrata de nuestro trabajo, cuánta razón!! Abrazos amigo!

  3. Creo que es una publicación que no ahonda en la cuestión, seguramente debido a un problema de espacio. La tesis debe ser muy interesante para ver las cosas en su contexto. De todas maneras yo matizaría:
    Lo más importante de cara a la evaluación y calificación es que es el principal aspecto de la función docente, ambas son engorrosas en el momento en el que no se realizan bien. Un profesor puede orientar su evaluación y calificación para educar y para enriquecer y hacer progresar a sus alumnos pero en general esto no se hace bien. El caso es que en las aulas hay demasiados profesores que prestan toda (o casi toda) la atención en el proceso de ENSEÑANZA cuando lo que deberían hacer es prestar toda la atención (o casi toda) al proceso de APRENDIZAJE. Y mi experiencia (y seguro que Manuel tiene una visión más directa que yo) es que cuanto más subes en el sistema educativo, cuanto más te acercas a la Universidad, este fenómeno se intensifica. El profesor amparándose en que debe desarrollar la autonomía en el alumno se olvida del proceso de APRENDIZAJE porque le es más cómodo y se centra en lo que él explica.
    Establecer un buen sistema de calificación (y por extensión) es posible pero también es trabajoso porque supone cambiar la forma que tiene el profesor de enfocar las clases, debe centrarse en el alumno, en lo que aprende, NO EN LO QUE EL PROFESOR ENSEÑA. Hace falta METODOLOGÍA y buen SISTEMA DE CALIFICACIÓN.
    Estoy de acuerdo en que reducir a un guarismo todo un proceso de enseñanza – aprendizaje es complejo sería mejor un informe con lo que me he planteado conseguir con mis alumnos y lo que ellos han conseguido. El BUEN SISTEMA DE CALIFICACIÓN es imprescindible como herramienta de trabajo en el aula para conseguir la motivación del alumnado y su implicación en el aprendizaje. Y sí, se puede evitar lo que socialmente es un hecho, en la calle, fuera de la escuela existen los encasillamientos de oro, bronce y lo que dice el texto de arriba. La Escuela debe igualar eso, debe hacer lo que reza la parabola de los talentos hay que desarrollarle a cada alumno todo el potencial que tiene en su interior. Y eso, pasa por un BUEN SISTEMA DE CALIFICACIÓN. El problema es que al profesorado de cualquier nivel no se le forma NADA DE NADA en ese sentido.
    Quedo a vuestra disposición.

  4. Buenas Luis, en primer lugar, muchas gracias por comentar. Se agradece el intercambio de opiniones ;)
    En segundo lugar y sintiéndolo mucho, no puedo estar de acuerdo con lo que planteas. Creo firmemente que mientras que la evaluación es educativa, la calificación es anti-educativa y por lo tanto, mezclarlas, sólo trae malos resultados educativamente hablando. Me parece que no hay un sistema “bueno” de calificación. Como argumentarte esto sería muy largo, te recomiendo que le eches un ojo a un post que públiqué en este mismo blog argumentándolo http://blog.manuelfnavas.es/2013/05/30/menos-pesar-al-pollo-y-mas-darle-de-comer/ y si quieres seguimos hablando de él ;)

    Lo que si comparto -desgraciadamente- es que muchas veces los profesores-as nos centramos principalmente en nuestro discurso, y no en el proceso de aprendizaje del alumnado, pero creo, como te comento más arriba, que eso no tiene que ver con la búsqueda de un buen sistema de calificación.

    Saludos

  5. Sí Luis, en la tesis, como puedes imaginar, ahondo un poquito más! jeje! Y sí, muchos docentes se olvidan de qué es lo valioso en el proceso de aprendizaje, pero en todos los niveles educativos. Como tú dices hace falta metodología, metodología activa que proponga retos a los estudiantes y los enganchen; en mi caso los “enamore” del magisterio. Pero no puedo estar de acuerdo en que eso se consigue con un “buen sistema de calificación”. Para mí las notas y la motivación están absolutamnete reñidas. La motivación de verdad, la que nace de dentro, la que tiene que ver con el deseo, la curiosidad, las ganas de descubrir y construir nuevas ideas porque eso es últil y tiene sentido. Esa no se consigue con la calificación. Sí la otra, la motivación extrínseca. Nuestros estudiantes a menudo hacen tareas más o menos interesantes, sin reparar en ellas, solo porque les cuenta para la nota! Se nos llenan las aulas de gente porque la asistencia cuenta para la nota. Lo difícil, y lo bonito, es lo contrario, gente inmersa en una actividad, trabajando, investigando, compartiendo, creando, disfrutando, pese a que esa actividad no lleva nota. Lo difícil, y lo bonito, es econtrarte un viernes a la 13:00 del medio día el aula llena, pese a que no haya parte de firmas.
    Mi propuesta, y la de Manolo, el autor de este blog, es la contraria, desplazar todo lo posible la calificación del aula, para demostrarle al alumnado que el conocimiento tiene un valor de uso y no un valor de cambio.
    No obstante, el sistema de calificación, como bien dices, debe ser bueno. Otra cosa es lo que los docentes entendamos por bueno!!
    Un saludo!!!

  6. Hoy estoy de enhorabuena, al fin encuentro que hable de evaluación de verdad. Gracias por vuestras opiniones y por promover este enriquecedor debate. Ya me ha picado la curiosidad de saber cómo evalúas y calificas a tus alumnos de la Universidad.
    Exponer todos mis puntos de vista sería un texto demasiado extenso voy a intentar si soy capaz de sintetizar pero es que el tema requiere exensión.
    Ya me he leído el post de la alimentación al pollo y estoy de acuerdo en muchas de las cosas que dices Manuel, sobre todo las del principio del post. Muy bueno lo del símil de la pareja: “cariño, hemos sacado un 3”, ahí estoy de acuerdo al igual que con tu comentario de PISA, qué razón tienes ¿Cuándo nos va a preguntar a los profesores sobre todo lo que dices con más razón que un santo? pero creo que al final, el remate pierde un poco el sentido de la realidad o eso creo yo. Para ilustrar mí idea un par de ejemplos: El curso pasado tuve una clase de 3º de ESO con 22 alumnos, ha quedado claro que soy profesor de secundaria, y desde el principio de curso dejé clarísimo el marco en el que se debía desarrollar la clase, digamos que hablamos del aspecto actitudinal, les dije cuáles eran las normas para el desarrollo de las sesiones. Esto está incluido en un documento que si quieres te puedo enviar por email. Las cosas se reducen en tres grandes principios: Comunicación, Colocación y Respeto. Comunicación porque vamos a trabajar con información y si estoy hablando o cualquier alumno expone algo y el resto habla también estamos dejando de escuchar y por tanto de aprender. Colocación porque en cada momento tenemos una tarea y hay que estar en ella, si trabajamos por grupos y no estoy en el sitio en el que se reúne el mismo voy a dejar de enriquecerme y aprender. Respeto porque somos personas, esto es educación y debemos respetarnos entre nosotros y también al material. Esto se lo razono a los alumnos y les entrego al principio de curso, en papel, el documento antes comentado. En él esto se plantea como un juego, cada alumno comenzará con 20 puntos y en el documento están registrados los puntos que perderá cada alumno si alguna de esas normas es incumplida. Para que te hagas una idea si alguien interrumpe el diálogo que ocurre en la clase, entonces restaría 2 puntos. Si algún alumno resta puntos tiene feedback automático y al final de trimestre se hace una nota numérica con los puntos que tiene cada alumno en actitud resultando una nota que es parte de la CALIFICACIÓN de la materia .Si alguien obtiene un 3 o menos en actitud suspende la evaluación. Esto es a groso modo, si quieres podemos entrar en más detalles luego. A lo que voy, en el primer trimestre de los 22 alumnos suspendieron la materia 10 por actitud. Al principio era difícil mantener un clima en la que las dinámicas de clase, las dinámicas de APRENDIZAJE, fueran óptimas para que dicho proceso, el de APRENDIZAJE, fuese efectivo. Una vez que el alumnado recibió las notas, las calificaciones y fueron conscientes de las razones que había detrás de las mismas en el segundo trimestre la clase cambió radicalmente. EL MÉTODO FUNCIONA y es de CALIFICACIÓN. Las dinámicas de clase fueron buenísimas y de hecho al final de curso sólo 1 alumna no alcanzó los objetivos que nos habíamos propuesto porque dejó de venir a clase en marzo. Fue todo un éxito. En cambio con ese mismo grupo otros profesores, compañeros míos, tiraban la toalla: esta clase es muy habladora y no se puede hacer nada con ella, eso decían.
    Esto es un caso puntual pero es la tónica general desde que trabajo con este método en mis clases de secundaria y bachillerato. El método, aunque sea de calificación, crea un contexto de aprendizaje, propicia un clima de aprendizaje. Un marco como el que tú quieres y en el que se dan las condiciones óptimas para aplicar las mejores técnicas, estrategias y métodos de aprendizaje (comentar cuáles son esas técnicas, estrategias y métodos es otro tema que si quieres hablamos otro día). Eso sí, debe ser justo, si el profesor comete injusticias al final aquello empeora el clima y el contexto y es que debe cumplir uno de los principios básicos de la evaluación y por extensión de la calificación: debe ser justa, ecuánime. Está demostrado por varios estudios (Alonso Tapia por ejemplo) que un profesor injusto hunde la motivación del alumnado y es normal, dejas de confiar en él por eso dije antes que el sistema de calificación deber hacerse y llevarse a cabo BIEN. Este sistema es como la vida, que es para lo que prepara o debe preparar la escuela. En la vida todos tus actos tienes consecuencias: Si haces una infracción de tráfico pierdes puntos del carnet de conducir y si sigues cometiendo infracciones puedes hasta perderlo. Esto es EDUCAR. El sistema te está diciendo, vas BIEN si cumples con el contexto para aprender y MAL si no lo haces. El ser humano es así, si no tienen consecuencias sus actos, no reflexiona y no aprende. La cita que pones de Einstein está muy bien pero los hechos son tozudos y estamos en España y en secundaria (que es EDUCACIÓN OBLIGATORIA) se nos ha encomendado que eduquemos al 100% al que quiere aprender y también al que no quiere, que los hay. Por ello, eso de: “yo lo único que tengo que hacer es poner al alcance de mis alumnos los medios para aprender” NO FUNCIONA. Se trata de una condición necesaria pero no suficiente. Esto es lo que viene siendo el método espontaneista que en mi experiencia es un auténtico desastre. Tampoco funciona en muchos casos en Bachillerato que se supone que están ahí porque realmente quieren aprender. Qué le vamos a hacer, a mí me gustaría que las cosas no fuesen así pero en la realidad lo son, hay alumnos que tienen una implicación en clase espectacularmente buena pero hay otros que no (para mí esos son los de bronce) y repito, se nos pide que eduquemos al 100%.
    Estoy contigo en que la evaluación no puede fijarse sólo en los conceptos, eso es empobrecer el proceso y también en que todos los matices del proceso de aprendizaje es muy difícil incluirlos en un número. Pero te cuento mi experiencia. Hace unos años intentamos lo siguiente, además del boletín de notas, clásico, imprimimos un informe de cada materia detallando para los padres de cada alumno la marcha del proceso de aprendizaje. Resulta que las notas de cada chaval era un pack de 12 folios, uno por materia (11) y el boletín clásico. ¿Qué hicieron los padres? Mirar sólo el boletín de notas, sólo el 1% se leyó los informes. Y es que eso hubiese ocurrido también si hubiésemos puesto notas con sobresaliente, notable… sin números. Con los números, los padres de bronce, que desafortunadamente los hay, son capaces de detectar enseguida si hay problemas o no y dónde. Nos podemos replantear introducir otros sistemas, seguro, pero habría que dejar lo que funciona. Ahora mismo si un alumno tiene problemas en sus procesos de aprendizaje el sistema educativo tiene muchas carencias (tema de debate de otro día) y cada uno hacemos lo que podemos en nuestras áreas, hay poca comunicación entre departamentos como también pasa en la Universidad.
    Por último, comentar lo que dice Nacho Rivas (nachorivas) en su post: Calificar siempre es injusto.
    La sociedad, que es a quien nos debemos los profesores, y en concreto los alumnos y sus padres precisan información de cómo van las cosas. Ya he dicho antes, en el párrafo anterior, que alguna de las ventajas del sistema numérico es que todo el mundo lo entiende, es rápido y fácil. Nos podríamos poner manos a la obra a rediseñar un sistema de información (apasionante misión) para familias y alumnos, estoy aquí para cuando queráis. Por ahora, con el sistema actual el profesor puede y debe hacer que la evaluación y la calificación sea un proceso justo porque entre otras cosas, como he dicho antes, la injusticia en dichos procesos hunde la motivación del alumnado. Es muy peligroso para la profesión docente el que se hagan afirmaciones como las de Nacho Rivas a la ligera. Imagínate eso extrapolado a otras profesiones. Por ejemplo un Juez que manifieste en un blog: “Dictar justicia es siempre injusto, yo puedo instruir todos los casos del mundo pero cuando tengo que dictar sentencia las paso canutas”. Le podríamos decir: mire usted, para eso lo quiere la sociedad para que haga ese trabajo si no lo tiene claro y las sentencias van a ser injustas mejor se queda usted en su casa”. O por ejemplo que diga un entrenador de fútbol:”Yo entreno todo lo que tú quieras al equipo pero decidir la alineación es siempre injusto”. Mire usted, por eso le pagan, por tomar decisiones. Con estos comentarios, desde fuera, la profesión se ve desprestigiada, hunde la confianza de la comunidad en ella. Seguro que se preguntan, pero ¿qué está haciendo esta gente? Hay métodos para hacer la calificación y la evaluación justas y lo que es más importante no sólo hacerlas sino que su uso sea justo y que contribuya a que el aprendizaje de nuestros alumnos sea mejor. Es la misión que se nos ha encomendado. Sí, se puede.
    Seguimos con el debate.

  7. Vaya bazofia de discurso, tesis y documento. Es la típica charlatanería barata, demagógica, un discurso complaciente más propio de un vendedor de “crecepelo” ambulante del desierto que de un autentico y verdadero profesional de la educación y la enseñanza.
    El típico y pobre argumento que delata a las profesores vagos y carentes de amor propio y capacidad de esfuerzo y auto superación (y por ende de vergüenza profesional) que se dedica a rellenar las horas de “enseñanza” con actividades de ludoteca que entretengan a sus alumnos sin preocuparse lo mas mínimo de si sus alumnos aprenden.
    Sois la vergüenza de la profesión. Dudo que hayas pisado en tu vida una clase de primaria o secundaria como docente y en caso contrario lo lamento solemnemente por los pobres alumnos victimas de tu mezcla de incompetencia, desconocimiento, vocación, vaguería, falta de talento docente y de sentido común.
    Solo espero que nunca, ni tu ni tu afamada amiga le deis clase a mis hijos. La calificación es el “coco”, el “hombre del saco” de todos aquellos profesores que temen que se ponga de manifiesto lo inútil de sus clases y como consecuencia de éstas, lo poco o nada que han aprendido sus alumnos.
    Así nos va, esto de la educación con la Universidad al margen de la realidad de las aulas.
    El hecho de que aun se mantenga a gente así en su seno sí que merece una manifestación y una huelga general. Menos palabrería barata y más enseñar.
    Pdta. Utilizáis como sinónimos los términos de “evaluación” y “calificación”. Eso para un profesional de la educación y la enseñanza es como poner “vever”, con “v”. Supongo que te lo enseñó un profesor de los que reclamas, que no calificaban (y así te va).

  8. Insultos, falta de respesto, descalificación profesional sin saber nada de mí,… se nota que eres toda una eminencia en educación! normal que lo tengas tan claro todo!!!!… eso si, argumentos poquitos, en calidad y cantidad… hablando de calificación, necesitas mejorar… bastante.
    Para hablar de educación primero hay que tenerla. El único motivo por el que no borro tu comentario es porque ilustra claramente lo que valen tus opiniones.
    PD: Justo el texto va de eso de cuando confundimos calificación y evaluación. Nadie las está confundiendo salvo tú. Vuélvetelo a leer y si sigues sin entenderlo, te lo explico paso a paso (algo así como clase de refuerzo)… no vaya a ser que también tenga que suspenderte en comprensión lectora ;)

  9. Buenas Luis, como siempre, lo primero, gracias por comentar ;)
    En segundo lugar, decirte que entiendo perfectamente el dilema que planteas. No obstante, sigo pensando que deberíamos plantearnos la siguiente pregunta: ¿qué hace nuestro alumnado en el aula y porqué lo hace? si la respuesta es por la nota o sospechamos que la nota bastante tiene que ver en eso, mal vamos.
    Como bien sabes, la nota es básicamente una motivación extrínseca y la psicología asocia el aprendizaje de calidad a la motivación intrínseca.
    Esto traducido al “cristiano” :P quiere decir que debe ser la actividad la que motive al alumnado por su utilidad, por su relevancia para ellos-as y no la nota, la “recompensa”, la que los lleve a hacer la actividad.
    ¿No es al fin y al cabo la finalidad de la educación hacer personas autónomas? ¿No es necesario para ser autónomo-a no depender de las motivaciones externas?
    Creo que los profesionales de la educación debemos ser capaces de diseñar actividades educativas que supongan un reto para nuestro alumnado y no expertos en diseñar sistemas de calificación, cuya superación sea el reto para nuestro alumnado.

    No obstante, en esto supongo que estamos de acuerdo, es complicado y requiere que todos-as estemos muy bien formados-as ;)

    PD: Por si quieres conocer mi opinión en mayor profundidad. Te dejo un enlace a un entrevista que me hicieron unas alumnas de la Universidad de Málaga. Es un vídeo (es más facil que poner todo aquí por escrito) ;) http://blog.manuelfnavas.es/2012/11/21/37/ creo que en él explico con claridad mi postura sobre este y algunos otros temas. Por supuesto, quedo a tu disposición para lo que quieras ;)

    De nuevo, gracias por comentar ;)

  10. Walter “guay”, vete convocando la huelga!!
    Si tu comentario no hubiera sido tan impresentable te diría que tienes las puertas abiertas de mi aula, porque la ignorancia la perdono, y la comprendo. Pero la chulería, la detesto!! Así que sigue arreglándotelas tú solito así de bien!

  11. Hola Manuel, gracias a tí por incitar al debate creo que así se aprende y mucho.
    No planteo ningun dilema, son hechos basados en la propia experiencia diaria, son datos empíricos. Al final lo que importa es que el alumnado aprenda:
    1) A veces eso es conductista por mucho que nos cueste reconocerlo y hay que utilizarlo en clase. No pasa nada. Si sirve para que el alumnado aprenda perfecto, eso sí no debe ser nuestro único recurso. No olvidemos que el ser humano tiene un claro componente conductista. Una vez que tienes una base de trabajo luego comenzaremos a trabajar en la autonomía pero primero la A, luego la B y por último la Z. Pero te aseguro que en clase no puedes empezar con que todos los alumnos sean autónomos, eso es un fin, no una realidad de partida.
    2) La disciplina es necesaria porque si no, no haces nada en clase y ¡ÓJALA TODOS LOS ALUMNOS VINIERAN CON INTERÉS DE APRENDER! El problema es que esa no es la realidad y el método conductista (el de la motivación extrínseca) es el más rápido. El curso dura 9 meses y no puedes andarte con técnicas poco eficaces para perder un tiempo precioso a que se den las condiciones ideales para que se pueda aprender.
    3) Resulta que en el caso que te cuento en mi anterior comentario la CALIFICACIÓN ha sido un medio lícito y conductista para que el que es de “bronce” tenga posibilidades de ser de “oro”, el que es de “plata” pueda ser de “oro” y el que es de “oro” pueda desarrollar su talento y aprender. Es un método que funciona para que al menos las estructuras mentales de las que hablas en tu “no pesar tanto al pollo…” se empiecen a modificar. Antes de ello era imposible. Aunque hubiese utilizado la mejor de las metodologías, te lo aseguro. La CALIFICACIÓN garantizó el derecho a la educación, fíjate lo gordo que es eso, hizo que los alumnos, TODOS, tuvieran las mismas posibilidades de modificar sus estructuras mentales.
    4) Por ello, te invito a que vengas a mi clase, abiertamente, y que después comentemos los procesos que se dan en ella. Sé que es un sueño al menos muy difícil, pero permiteme soñar y por ello la invitación. Las cosas en Secundaria sobre todo, (puesto que es obligatoria) no son como se ven desde la Universidad, te lo aseguro. Tus ideas se basan en aquel “el hombre es bueno por naturaleza” y hay personas buenas y otras malas. En la entrevista das por supuestas cosas que son idílicas, eso es la utopía pero en la realidad la motivación extrínseca es más necesaria (desfortunadamente) de lo que dices, por muy buenas prácticas metodológicas que tengas.
    5) Es una de las cosas que no me gustan de la Universidad, la desconexión con la práctica real y diaria del aula. El profesor de Universidad de Magisterio y de Secundaria (habría que crearlo) debería estar día sí y día también en el ajo, en primera línea de batalla. Espero que tú seas de esos, de los que todas las semanas va a una clase de infantil, a hablar con las maestras y con los niños, a ver la realidad. Si esto no sucede, al final pasa como siempre las clases de la universidad están descontextualizadas y como bien dices de muchos temas educativos, en concreto de evaluación, se hacen trabajos con grandes palabras sin contenido alguno, tesis que sólo citan autores y que no se basan en una parte importante de la realidad, de los hechos empíricos que cuentan y mucho.
    6) Ahora sí, la curiosidad se ha vuelto impaciencia ¿Cómo evaluas y calificas a tus alumnos de universidad? ¿No se ponen notas numéricas en la Universidad de Cádiz o sí?¿Se pone aprobado, suspenso… etc? ¿Cuál es tu sistema? No me dejes con la intriga. Si lo crees necesario, con mucho gusto, comporatiré contigo los míos.
    Seguimos en el debate.
    Pd: Que ningún radical empañe este enriquecedor debate.

  12. Buenas Luis, tienes razón, esto se está poniendo cada vez más interesante :D
    Al igual que tú, cada uno habla de su experiencia. Yo en la mía, jamás he sentido la calificación más allá de un estorbo para la relación didáctica (pero como tú bien dices eso depende de la experiencia de cada uno, lo que hacemos aquí es intercambiarla ;) ) Voy a tratar de responderte ordenadamente e intentar que no se me quede nada en el tintero:
    1) Por supuesto que el conductismo funciona. Tenemos pruebas de ello todos los días. Ahora bien, los seres humanos somos muy complejos. Dilucidar qué ha aprendido un alumno-a en función de una conducta modificada se me antoja al menos complicado. Por lo cual nunca sabemos qué aprende nuestro alumnado con nuestros refuerzos. Quizá, sólo quizá, están aprendiendo lo que venimos a llamar currículum oculto, aunque en un papel o en una actitud en clase, nos hagan ver otra cosa. Esta es una de las perversiones de la calificación bajo mi punto de vista ;)
    2)No conozco a ningún ser humano que no quiera aprender (es una carcterística innata del ser humano). Diferente es que quiera aprender los polinomios como, cuando y de la manera en la que los estamos dando. Justo ese es el reto del docente, me parece a mí, diseñar actividades en las que tengan que recurrir y usar “de verdad” el conocimiento (no usarlo para superar una prueba del tipo que sea). Ahí es dónde tiene valor el conocimiento, en el contexto de aplicación (si alguna vez nos vemos en persona, te cuento un ejemplo de esto en mis propias carnes, creo que muy ilustrativo ;) ). Creo que cuando hablamos de aprendizaje la cosa es buscar la calidad, no la eficacia.
    3) Por favor compañero, entiéndeme, valoro muchísimo tu ejemplo. Se nota que eres un profesional implicado y preocupado, lo cual habla muy bien de tí como carta de presentación. En ningún caso estoy poniendo en tela de juicio tu experiencia. Simplemtente estamos compartiendo puntos de vista. Dicho esto, no puedo poner en tela de juicio tu caso, ya que me faltan detalles para valorarlo en profundidad y cualquier cosa que te dijera por aquí sería un análisis simple. No obstante, no tengo ningún problema en que compartamos nuestras experiencias más detalladamente ;)
    4) Me alegra muchísimo tu invitación y queda aceptada pública y formalmente ;) Sería un placer. Igualmente te tiendo yo la mía. La puerta de mis clases está totalmente abierta, cuando quieras ;) Por supuesto que las cosas son diferentes en secundaria y la univeridad.. y en primaria, infantil, un centro de menores, o cualquier otro contexto educativo. Cada una con sus cosas buenas y sus cosas malas. No creo que el ser humano sea bueno por naturaleza, pero creo que es deber de los docentes tratar de hacerlos -más que buenos- autónomos, libres y, por supuesto, formados -sólo el conocimiento nos hace libres – ¿acaso hay fin más importante para la educación? Ahora bien, que eso es duro, complicado, difícil, muchas veces desagradecido,… totalmente de acuerdo contigo. Justo ahí radica el valor y la importancia de nuestra profesión, tan denostadoa, desgraciadamente en los últimos tiempos.
    5) Totalmente de acuerdo. No tengo siquiera un matiz que discutirte a este respecto y nosotros ponemos nuestro granito de arena y tratamos de traer a nuestras clases a cuantos maestros y maestras nos es posible para contar su experiencia. Cuando tenemos espacios (aunque no lo creas a veces nos es difícil tenerlos en la universidad) tratamos de conectar universidad y escuela. Y ademas, constantemente recordamos a nuestro alumnado que hay maestros y maestras en todas las etapas haciendo cosas interesantísimas y valiosísimas y que es su deber, aprender de ellas ;) A mi, me encanta la escuela y me considero parte de ella ;)
    6)Jajajaja Trataré de paliar tu intriga aunque creo que la respuesta te va a decepcionar. Y ademas, he de avisarte que es un tema que cuesta explicar por escrito. Si, claro que hay que poner notas en la UCA (ojalá no hubiera que hacerlo), hemos de poner nota númerica y su correspondencia con aprobado, suspenso, etc.
    Pero como yo y algunos compañeros-as estamos tan convencidos de esto que decimos, nos revolvemos, cada vez que tenemos que ponerlas. Mi sólución (y digo la mía porque no es universal) es separar totalmente la calificación de la evaluación, lo máximo posible. Separar todo lo valioso (lo que hacemos en clase, lo que aprendemos, lo que investigamos, como nos relacionamos,…) de lo que no vale nada (una producción a final de curso) y tratamos de fijar unos criterios de calificación transparentes, asequibles desde principio de curso que ademas acordamos con el alumnado. Pero nada de lo que hacemos en clase (insisto que es lo importante) cuenta para la notas. Pese a eso, y como puedes ver en otros posts, mi alumnado no deja de sorprenderme año tras año, con su participación su interés, su trabajo, etc.
    Si llegamos a tener este debate antes, te hubiera invitado a alguna de las presentaciones de mi asignatura, creo que te hubiera gustado ;)
    PD: tienes mi correo, mi twitter,… si quieres que sigamos el debate por cualquier otro medio, siéntete libre de hacerlo ;)

    De nuevo, gracias por comentar ;)

  13. Hola Manuel:
    !Cómo me hubiese gustado asistir a la presentación de tus clases! De hecho ya he mirado cuanto cuesta el tren de aquí a Cádiz por si acaso: ;-)
    Entiendo tu enfoque pero mi primera conclusión de nuestro interesante debate es que tu ves la calificación como una carga. Ya he pasado por esa etapa. Ahora lo veo como el judo, hay que aprovechar la fuerza del oponente para ganarle la partida. Si hasta en la Universidad de Cádiz os obligan a poner calificaciones ¿por qué no utilizarla como un recurso educativo más? Ya te he dicho que se puede. Lo malo es el uso de esa calificación no ella en sí misma. Todo lo que funcione para que los alumnos aprendan hay que usarlo.

    Por otro lado mi problema es que no quiero renunciar a la eficacia, ello no supone perder calidad. Quiero las dos: eficacia en el aprendizaje y calidad. Y creo que también se puede tener.

    Entiendo lo de que explicar el sistema de calificaciones por escrito sea tedioso, pero me interesa mucho.
    Te iba a pedir un favor: ¿Y si le dices a un alumno/a que se grabe en video o sólo la voz explicando el sistema y lo que creas conveniente y lo compartes conmigo? No hace falta que sea por medios públicos puede seer por mail interno o dropbox o ya buscaríamos la manera. Digo un alumno/a porque ellos tienen una visión externa de todo. Ya sabes.
    También supongo que habrá un programa con la información básica de las materias que impartes. ¿Consideras que puede ser relevante para este debate dicha información?
    Lo siento, no pierdo oportunidad para aprender y creo que he encontrado un filón. ;-)

    Hablamos.

  14. Modestamente llevo 35 años dando clases en EGB y Primaria. Casi siempre con niños -o grupos de niños- con necesidades educativas especiales. En todos estos años, confieso haber perdido muchas veces la ilusión por mi trabajo -soy de esos afortunados que pudo elegir trabajo y probablemente aún podría- pero siempre he encontrado a quienes me devuelvan la ilusión por él. Unas veces han sido mis propios alumnos cuando más falta me hacía, otras mis compañeros como lo es en esta ocasión. El saber que hay gente joven planteando cuestiones tan interesantes como las que por aquí hacen Aileon25, Nolo14 y Luis Saez, me hace comprender que la Educación en España es muchísimo más que los desánimos que nos puedan producir los informes (?) PISA, los brutales recortes en Educación o las políticas educativas. Es obvio, y cada vez más, que en España hay excelentes profesionales de la Educación en todos sus ámbitos y que sólo hay que dejarles trabajar y en su momento reconocer su labor. Hay pues más que motivos para la esperanza de que más pronto que tarde en España podamos sentirnos orgullosos de la Educación que en ella se imparte.
    Sólo necesitamos que gobiernos – sean del signo político que sean- dejen la Educación en manos de los profesionales y ….consigamos que cada vez haya menos “WalterWhite” con esa mala educación, esa falta de respeto y esas otras muchas faltas….
    PD.- He sido compañero en un colegio de Primaria de Nolo14 y me temo WalterWhite que te has columpiado de arriba a abajo en cuanto a calificar su práctica docente. Te aseguro que muchísimos padres pagarían – y mucho- por tener un maestro así para sus hijos. Y aunque no los he visto, creo que podría extender esta misma opinión para gentes como Aileon25 o Luis Suarez, Para todos ellos un abrazo de este modesto maestro, para WalterWhite resepeto, comprensión y tolerancia…. las mejores virtudes.

  1. […] "Pruebas y más pruebas, externas, internas o extraterrestres que convierten a nuestro sistema educativo en una carrera de obstáculos que hay que sortear para alcanzar las puntuaciones que nos llevarán al éxito. La calificación, por muy perversa que sea, educativamente hablando, parece no tener prisa por desaparecer.Poderosa damisela doña calificación que nunca desaparece."  […]

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