Pensando en voz alta

Son las tres de la tarde, he llegado hace poco de la Universidad, hoy celebramos la actividad del juicio que comentaba en mi último post y he terminado de comer hace bien poco.

Estoy hecho polvo, agotado. Y eso que hoy, era yo el que menos tenía que hacer en clase. No me puedo imaginar, cómo estarán mis alumnos-as después de lidiar con los nervios, repasando sus intervenciones y argumentos, etc.

Hemos estado casi tres horas en clase para celebrar el juicio, uno de los dos subgrupos ha venido voluntariamente -ya que por horario no les tocaba- para permitir que estuvieramos el grupo completo durante esas tres horas. Algunos de ellos-as han salido tarde de clase a riesgo de perder el autobús que los llevaba de vuelta a su casa, otros-as tenían compromisos esta tarde temprano y han estado también hasta última hora.

La actividad ha salido genial no, lo siguiente (a los que me seguís en twitter os habré estado dando la lata toda la mañana :P). Por destacar de todos los aspectos:

– La implicación de todos-as y cada uno-a de ellos-as: Caracterizados-as, nervisos-as, peleándo cada argumento, cada intervención.

– La defensa: Sin duda, la mejor de todos los juicios que he celebrado. Muy preparadas, con muchas pruebas, habiendo buscado en la ley, en otros paradigmas de educación, estudios sobre las TIC,… mucha rápidez de reflejos y dándole la vuelta a la tortilla, para poner de su lado los argumentos del otro bando. Tan preparada estaba la Defensa, que se han atrevido a interrogar a Noelia, ex-profesora suya, con decisión, claridad y sin venirse abajo, cosa complicada para un grupo de alumnos-as.

– La orientadora (una de los testigos): Impresionante. La Fiscalía había llevado a Noelia como experta en innovación para testificar, pero francamente -y sin menospreciar a Noelia cuya participación en mis clases siempre es un éxito-, con la orientadora no hubiera hecho falta. Un testimonio muy preparado y sobre todo -esto es lo más difícil- muy coherente ante las preguntas de la Defensa.

– El jurado, las secretarias, la alguacil, … todos-as en su papel, perfectos y preparados. Hasta madre de testigos hemos tenido entre el público 😀

Después de todo esto, al acabar el juicio, me decían dos alumnas “Tenías razón Manolo, si esto hubiera contado para nota. No habría salido igual”

Se respiraba interés, entusiasmo, pasión, etc. Todo un despliegue de medios para realizar el juicio. Han salido no sólo contenidos básicos de la asignatura, sino más, mucho más. Han argumentado y contra-argumentado sobre: Innovación, Diversidad, Evaluación, Aprendizaje, Función social de la escuela, igualdad, Metodología de aula, el papel de las nuevas tecnologías, Perfil del docente, etc.

Aún así tengo que aguantar la cantinela aquella de que “los alumnos-as no se esfuerzan si no los obligas a trabajar” o la otra -ésta me jode mucho más- de que lo que hacen en mi aula “es jugar y por eso están tan contentos”. Da igual que trabajen más y mejor los contenidos… sino les das un powerpoint y les pones un examen duro… eso no es dar una clase – de este tema ya comenté algo en el primer post de este blog-.

Alguien me decía hace poco, que no entendía porqué idolatraba tanto al alumnado. Aquí está mi respuesta:

Porque se implican cada vez que les propongo algo que hacer y porque, pese a que hemos tratado de aniquilarla desde que entraron en la escuela, todavía tienen la capacidad de sorprenderme con su interés, su curiosidad, su trabajo y su dedicación.

Pero esto será, como recogía alguién en el twitter el otro día, porque yo soy un afortunado y todos los años me tocan grupos buenos. No como a otros compañeros-as a los que siempre les tocan grupos malos.

Muchas gracias a mi alumnado, por devolverme la ilusión por mi trabajo todos los días que paso con ellos-as 😉